Posteado por: maganto | 2 octubre, 2011

Una de pendientes, de Aguilafuente

Pendientes de una sola "carrera" de oro y aljófar. Colección particular de Isabel Martín, de Aguilafuente. Fotografía: Esther Maganto, septiembre 2011

En el año 2001, durante el trabajo de investigación de mi tesis doctoral, se me concedió una beca para estudiar la joyería tradicional segoviana. Esta Ayuda Joven, enmarcada en las Ayudas del Área de Etnografía del Servicio de Acción Juvenil de la Junta de Castilla y León, me sirvió para realizar un interesantísimo trabajo de campo, en el que pude fotografiar unas 500 piezas procedentes en su mayoría de colecciones particulares. En algunas sesiones me acompañó el folklorista segoviano Pablo Zamarrón, al que desde aquí le doy mil y una vez más las gracias. El trabajo final, aún inédito, lo titulé Inventario y Catalogación. Joyería Tradicional segoviana, puesto que fui consciente de que sería el primer acercamiento a una parcela temática apenas estudiada y escasamente citada en la bibliografía general sobre joyería tradicional española.

Diez años después, he retomado mi pasión fotográfica por estas piezas y estoy ampliando el trabajo iniciado. La primera de las imágenes que quiero dar a conocer a través de este blog es un par de pendientes localizados en Zarzuela del Pinar originarios de Aguilafuente: el pasado 14 de septiembre, y mientras charlaba animosamente con Isabel Martín el día de la Fiesta de la Cruz,  me llamaron la atención sus pendientes de oro y aljófar de una sola “carrera”. Fue entonces cuando le pregunté por su antigüedad, y cuando ella se los quitó de sus orejas, para que yo pudiera tenerlos entre mis manos.

Estos pendientes de oro, rematados en su parte superior con el broche en forma de una estilizada flor de lis -motivo dieciochesco- o un trébol de tres hojas, les heredó de su abuela, nacida en la localidad segoviana de Aguilafuente. Eran pequeños, puesto que apenas sobrepasaban la medida de la falange de mi dedo índice, y por eso, le examiné más detenidamente y conté el número de sus piezas de aljófar: cinco cuentas ensartadas en un solo hilo de oro en cada uno de ellos.  ¿Cinco? Sí, cinco, y enseguida recordé: son muchas las ocasiones en las que he advertido que el número cinco caracteriza a una “pieza testigo”.  Cinco son las cintas y tiranas que decoran un sinfín de manteos segovianos; cinco, los botones que aparecen en la bocamanga de otros tantos ejemplares de jubones femeninnos confeccionados en paño; cinco, los “apóstoles” que se colocan en hilera y a cada lado en la montera femenina -además del sexto, colocado detrás de los inferiores- y cinco, las puntas de estrellas bordadas también en el frente de este tocado. El dato, no ha caído en el olvido y actualmente estudio su significado, aunque en la entrada de hoy adelanto algunas cuestiones.

Volviendo a los pendientes de Aguilafuente, puedo decir que su denominación, de “una carrera”, sirve para distinguirlos de el más usual y abundante entre las herencias y nuevas adquisiciones de las mujeres segovianas, el de “dos carreras”. No obstante, la tipología se amplía, puesto que he localizado y fotografiado ejemplares de “dos carreras”  completamente circulares -en el Guijar de Valdevacas-, y pendientes denominados “de un gajo” -Bernuy de Porreros- y de “tres gajos” -Zamarramala-, en los que el aljófar, aunque también está ensartado en oro, cuelga y se convierte en una parte móvil del pendiente.

Como dato histórico sobre la importancia descriptiva de la cifra del 5 , puedo añadir que entre los protocolos notariales que he consultado en el Archivo Provincial de Segovia aparece una Carta de Pago y Recibo de Dote de 1822, otorgada por Don Angel Ximénez a favor de Mª Antonia Iglesias (ciudad de Segovia), en la que se citan expresamente: “unos pendientes largos de cinco granos de aljófar en 100 reales”.  Entre las joyas descritas en este documentos, las joyas con aljófar son las de mayor valor económico, por encima de piezas de oro con piedras preciosas engarzadas. A continuación transcribo los datos para que el lector pueda tener una idea más acertada de la tipología de joyas, sus materiales y su tasación:

  • Un rosario engarzado en ¿?, en 40 reales.
  • Otro de piedra con cruz y medallas, en 30 reales.
  • Un relicario con varias reliquias en 8 reales.
  • Otro afiligranado con la imagen de la Soledad en 16 reales.
  • Unos pendientes de oro redondos en 60 reales.
  • Un dedal de plata en 10 reales.
  • Una garganta de aljófar de dos vueltas en 400 reales.
  • Otra más pequeña en 40 reales.
  • Una sortija de oro con su esmeralda en 30 reales.
  • Otra de ¿? en 20 reales.
  • Unos pendientes largos de cinco granos de aljófar en 100 reales.
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