Posteado por: maganto | 19 noviembre, 2011

Gorro infantil: marmotas

Gorro de cristianar. Nueva confección. Colección particular Luisa Hurtado. Fotografía: Esther Maganto, agosto 2011.

La Indumentaria Infantil sige siendo una de las grandes olvidadas en dos ámbitos diferenciados: por un lado, en el trabajo de investigación y estudio de la Indumentaria Tradicional, y por otro, en la recuperacion y nueva confección de réplicas.  Si bien es cierto que en el trabajo de campo el número de piezas testigo localizadas es  muy inferior respecto al número de prendas femeninas del modelo adulto, aún es posible inventariar y reconstruir la vestimenta del traje de cristianar (traje de bautismo). Por ello, y en esta entrada, descubriré hoy una de las prendas de las que quedan menos ejemplares y apenas unas notas recogidas en los trabajos publicados hasta el momento: el gorro, también denominado en Segovia marmota.

Al revisar  el libro de las Hermanas Alfaya dedicado a los bordados y publicado en el año 1930, localicé una de las primeras referencias históricas sobre el gorro infantil -actualmente estudio y analizo fuentes de documentación anteriores a esa fecha-. Tras una visita realizada a la localidad de Cantalejo en 1920, las Alfaya escribirían diez años más tarde: “nos mostraron las cosas más típicas de uso personal y doméstico: paños, camisas de hombre y mujer, gorros de cristianar, con tan profusa y abrumadora ornamentación de pedrería, flores, lazos y espejitos, que sobrepasaban el kilo de peso; delanteras de cama, colchas, etc.”.

80 años más tarde y en mi trabajo de campo, llevado a cabo a finales del siglo XX con motivo de las seis exposiciones en las que participé como Coordinadora, Asesora Técnica y Responsable del Montaje desde 1997 hasta el 2001 -Carbonero el Mayor, Santa María la Real de Nieva,  Bercial y entorno, Valverde del Majano, La Losa y entorno y Cabañas de Polendos- logré estudiar y fotografíar dos ejemplares muy bien conservados. El primero, en Bercial,  y el segundo -más antiguo- en Valverde del Majano. A través de publicaciones como la de Concha Casado, La Indumentaria Tradicional en las comarcas leonesas -1993-, o la de Gustavo Cotera, La Indumentaria Tradicional en Aliste -1999- ya había podido ver distintos ejemplares, y a partir de ahí, pude establecer similitudes y diferencias con los ejemplares segovianos.

Un sinfín de materiales

Detalle de la cresta superior, hecha a base de cintas de seda y rematada con puntilla. Colección particular Luisa Hurtado.

Todos estos gorritos, de reducidas dimensiones, están confeccionados con un sinfín de materiales. Lienzo para el forro interior, telas adamascadas  o terciopelos para el casquete cortado en dos o tres piezas, e infinidad de cintas de seda, además de puntillas de crochet y junto a borlas, lentejuelas, plumas y pompones de hilo metálico, para decorar bordes, costuras y la cresta o moña de la parte superior. Si en las comarcas leonesas recibieron el nombre de gorro o gorra, en el Aliste zamorano se llamaron gorro de caras, gorro de escarapela, gorro de crista, gorro de paredes o gorro de cachas. Entre las denominaciones usadas en la provincia de Segovia he podido recoger las de gorro de cristianar y marmota, aunque el investigador Carlos Porro añade las de gorro perifollo, aludiendo a los ejemplares localizados en Olombrada y alrededores, y el capotito, para referirse a las denominaciones de otras zonas de la provincia, recogidas en el artículo publicado en la Revista de Folklore “Notas sobre indumentaria infantil en Castilla y León” (2003).

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